jueves, 18 de julio de 2013

Identidad

Briamel González Zambrano

Boris Izaguirre ha dicho en una entrevista reciente : “Soy de Caracas. Más que un venezolano, me considero un caraqueño. No conozco esos paisajes de postales venezolanas. Soy un caraqueño”.  La frase me dejó pensando en qué  rayos soy yo.  Nací en Puerto Ordaz, pero estudié la universidad en Caracas, luego viví en Puerto La Cruz por tres años, volví a la capital y después me vine a Madrid. Además, por trabajo y por placer, he viajado mucho por la geografía nacional. Tampoco es que soy Valentina Quintero, pero puedo decir que he visitado casi todos los estados, creo que solo me faltan Trujillo y Yaracuy.  ¿Entonces qué soy? ¿Una guayaqueña?





No es la primera vez que me planteo lo de mi identidad ni será la última. Sé que es una disertación un poco baladí, (al final ¿qué es la venezolanidad? Lo que cada quien decida que es), pero la hago cuando reconfirmo que no entiendo el béisbol, que soy muy puntual y me descoloca que alguien llegue tarde o sea un embarcador consumado, que no le busco conversación a la gente en las colas de los trámites, no digo ciertas groserías, detesto el “miamoreo” de los desconocidos y que te toquen mientras te hablan  (“te has españolizado”, dice mi madre, pero no es cierto, nunca me gustó), no deliro por las arepas, pero me las como si es lo que hay.  No me gusta hablar gritado.  No tengo ningún implante en mi cuerpo (por ahora, jeje) y no uso secador de pelo, de hecho, me preocupa cierta obsesión por el cabello liso que noto en mis amigas y conocidas.

Al otro lado de la balanza está que me muero por un mango, un plátano frito, unos tostones, y por el queso guayanés. Los tequeños pueden ser una perdición junto con los pirulines y el cocosette ( ya ven que soy golosa redomada). No me verás bailando un joropo, pero  algo se me mueve por dentro y empieza a hacer gimnasia la sangre en mis venas cuando escucho salsa, merengue o calypso, cuando suena un taquititá mis caderas se menean sin pedir permiso, sin que yo me dé cuenta y de esto tengo múltiples testigos.

El escritor Eduardo Sánchez Rugeles dice que Gustavo Aguado, el de Guaco, es su Vicente Salias personal. A mí el himno nacional tampoco me dice mucho. Prefiero a Serenata Guayanesa cantando  “Viajera del río”  o la canción “Venezuela”, antes que a algún desgañitado diciendo: “Y desde el empíreo, el supremo autor”.

A favor de mi venezolanidad también están mi color de piel: “tostada como una flor…” y las palabras que se me salen a borbotones y en una misma conversación  puedo decir: mijito, patilla, short, bojote, bululú, embuste, bochinche, jurungar, gaveta, cónchale y raspicuí.  Si mi interlocutor  no es venezolano, me mira raro y me pide traducción. Algunas amigas de distintos países me dicen “la chama”.  No me acostumbro al frío y aunque sea invierno me visto con muchos colores porque pasar 9 meses vestida entre negros, blancos y grises me parece de una tristeza monumental. Pienso siempre en la playa, siempre. Trato de usted a las personas mayores y la alegría es un capital innegociable.

Frente a todos esos tópicos hay  argumentos más poderosos que el pasaporte y la cédula de identidad: No pasa un solo día en que no piense ,aunque sea un minuto, en ese país. Ahí  están la familia, los locaciones de la infancia y los amigos. Nunca he sabido con certeza si hay fecha de regreso, si es cercana o lejana (así se han pasado 4 años). Porque indignan ciertos titulares de la prensa, porque a veces duele tanto que preferimos no saber. Porque consterna que los visitantes aterricen en Madrid contando sus historias personales de secuestro, inflación e inseguridad.  Porque Simón Díaz o Moliendo Café tocada por músicos callejeros acarician al alma. Podría entonces decir simplemente soy una guayanesa que se fue a Caracas y luego a Madrid.  Sin embargo, soy todo eso y por todo eso también soy venezolana.  

19 comentarios:

  1. Ay, reina. Dices cosas tan ciertas. De este lado, hay algunos que me dicen "la chévere", porque es la muletilla que me acompaña siempre, que se me da natural. Justo ayer Joan me decía que no quería que perdiera mi venezolanidad, por aquello de mi catalanización intensa. ¡Qué va!, le dije. Me siento con dos venezolanos y verás como me transformo.

    ¿Qué de donde soy? De Barinaj... pero caraqueña perdida.

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  2. Tan bella la chévere. Gracias por pasarte. Siempre cantarás "Linda Barinas" mezclado con la gaita "Las Caraqueñas" de Guaco. Y luego le añades Estopa, para no dejar a los catalanes por fuera. Un besito fuerte. B.

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  3. Bellísimo texto, mi negra querida.

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    1. ¡Gracias por pasarte Lalita! Besos a las chiquis y al VHF

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  4. Siempre leo tus artículos del Blog por Meche, me dice que eres una mujer "arrechísima", y yo le digo, pues claro, es guayanesa como yo...jejejejejeje..me parecen geniales porque son sabrosos de leer y uno se siente muy identificado...Saludos desde Venezuela!!!!

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    1. ¡Muchísimas gracias!¡Así somos las sapoaras! ¡Viva Guayana!

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  5. Si mal no recuerdo creo haberte visto -entre la sorpresa y la incredulidad- cantando el Himno de Guayana (o algo así). Me gusta tu texto, porque yo no creo en ese lugar común extendido de la "ciudadanía del mundo". Abrazo de un caraqueño que pasaba vacaciones en Barinas (pero no con la Daza porque ella era de Alto Barinas).

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    1. Jaja. Era el himno del estado Bolívar. Lo aprendí con la alegría y energía que solo se tiene cuando vistes la camiseta blanca de primaria. Sin embargo, tiene palabras casi medievales que solo entendí de mayor, jeje. Si me viste cantarlo con felicidad es porque recordaba los tiempos en que los cantaba en el colegio, no porque me dijera mucho. Abrazos, pardillo.

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  6. Lo comparto negra! Nunca me gustó ningún himno, si siquiera el de árbol!

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  7. Soy caraqueña, caraqueñísima, como me dijiste. Al igual que tu me identifican todas esas cosas, sobre todo nuestro particular vocabulario. No importa donde te encuentres lo importante es que lleves por dentro el sabor de esta tierra, si así lo sientes.

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  8. Tengo el privilegio de ser Zuliana, por tanto llevo la identidad bien firme, aunque haya vivido 9 años en Caracas y ahora casi 4 en Panamá, soy más zuliana que los patacones, las mandocas y los envueltos, hablo alto, muero por el cocosette y lo primero que metí a la maleta fue la bandera de mi gran Estado Zulia.

    Cuando me preguntan de donde soy digo "zuliana venezolana", para que quede claro que soy de allí, del sitio que decimos "Es la tierra del Zuliano un paraíso pequeño"

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    1. Jaja. Un comentario muy Ceci, muy "made in Zulia". ¡Gracias por pasar!

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    2. Yo es que lamentablemente hay muchos sitios de Venezuela que no conozco (y eso que el “viejo Luque” hizo su mayor esfuerzo mientras yo era un “Chamin”), mi viejo es de un pueblito llamado “Guayabal”(donde jamás he visto una mata de guayaba) en lo profundo del estado Guárico, y mi vieja de un pueblo más industrializado llamado Caripito en el oriente del país, así que me encantan los frijoles rojos con pasta y queso rallo por encima, las caraotas dulces con tajadas, aunque jamás aprendí a montar un caballo decentemente nada mejor en mi adolescencia que ir a ver uno toros coleaos, pero no me identifico con esas cosas que algunos dicen que es “ Venezolanismo”(sobre todo lo de hablar con gente desconocida y el “toqueteo”), me críe, estudié en Caracas y a esa ciudad le debo el amor de mi vida y a mis “hermanos de la vida”, soy fanático de los Leones del Caracas aunque en 7 años en España creo que jamás me he puesto mi camisa de Los leones, pero también debo decir que me emociona pasar cerca del Bernabéu todas las tardes antes de ir a casa, adoro la salsa “cabilla”, cuando estoy nostálgico siempre cae Reinaldo Armas con su “Rucio Moro”, pero sin embargo cuando salgo a correr alguna vez escucho al Canto del Loco, y un flamenquito de vez en cuando no cae mal, así que simplemente me considero un Venezolano residente en Madrid, Orgulloso de lo que me dío mi país y agradecido por las oportunidades que me brinda España todos los días..entonces me considero un “ciudadano del mundo”… OL

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  9. Hola Bri.

    Excelente artículo. Mi conclusión, después de haber vivido en 4 países, es que uno es de donde ha sido feliz. Mi caso, es un poco parecido al de Boris, me siento identificado con Maracaibo, no con el resto de Venezuela. Lo mismo me pasó en España con Barcelona y con Faro en Portugal. Ahora mismo estoy estoy en Dublin, y ya tenemos una relación muy especial... Cada uno tiene su experiencia, la mía es con las ciudades más que con los países, son tan distintas. En fin.

    Voy a seguir ojeando tu blog, ya tienes un lector más.

    Un abrazo


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  10. ¡Gracias Juan! Que todo vaya bien por Irlanda. Abrazo

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  11. Coincido totalmente con Boris! Y con algo de penita tengo que confesar que cuando viajo por el país casi me siento una turista de fuera... no porque no lo haya recorrido sino porque me causa tanta fascinación como a un extranjero... A veces digo que me hubiera encantado haber nacido y crecido "en el interior", porque este ombliguismo de los caraqueños no es que haga sentir mucho orgullo!

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    1. Gaby, desde luego que es una pena que exista ese ombliguismo, parece algo asociado a las capitales, pero hay mucho caraqueño adorable jeje. Saludos

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  12. Bria, aqui sigo poniendome al dia... yo creo que me siento mas Margariteño que otra cosa y a lo mejor es por aquello que dijeron en otro comentario: "uno es de donde ha sido feliz" y es que la Isla era un paraíso, a día de hoy sigo pensando que no existió mejor lugar para crecer que la Isla....
    No me gusta Caracas, nunca me gusto... Pero mi Mamá es caraqueña y le gusta mucho serlo...

    Un abrazo
    Santy

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  13. Imposible que alguien no se sienta identificado con cualquiera de los párrafos de arriba. Yo más con el segundo, aunque nunca me he planteado lo de mi identidad (soy de donde vivo y nunca dejo de querer los sitios donde viví) y sí entiendo el béisbol y me encanta (mira, otra cosa que echo de menos, aparte de las frutas). Los venezolanos, además, creo yo que tenemos un motivo adicional por el que no deberíamos plantearnos mucho a dónde pertenecemos: somos como un tronco cuyas raíces, aunque bien arraigadas a la tierra que las sustentan, vienen de todas partes (en mi caso, además de Venezuela, España y Trinidad y Tobago, que se sepa) y sus ramas, cada vez más, van creciendo en distintas direcciones, no necesariamente siguiendo el curso de sus raíces. Yo para esto siempre que me escuchan hablar y me dicen que no soy española, tengo una respuesta y no miento: digo que soy de Bilbao. Suelen insistirme en que mi acento no es de Bilbao y ya les digo que nací en Venezuela. Ahí es cuando me miran con cara de "entender" y sueltan el "Entonces no eres de Bilbao..." y yo remato triunfalmente. "Los de Bilbao nacemos donde nos sale de los coj...s". Y es que, efectivamente, la abuela paterna de mi madre, era vasca.

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