jueves, 8 de agosto de 2013

¡Cosas de niños!


A la una, la luna

a las dos, el reloj, 
que se casan la aguja 
y el granito de arroz. 
Tinquin tiquitinquin tiquitinquin, tiquitinquin 
Tinquin tiquitinquin tiquitinquin, tiquitinquin

("A la una". Canción infantil. Serenata Guayanesa)






Briamel González Zambrano

No sé si es un invento de las jugueterías, de las cadenas de comida rápida, del gobierno venezolano o de Naciones Unidas. Lo cierto es que el Día del Niño llegó después de que yo fui niña. Sin embargo, y para no pasarlo debajo de la cuerda, desde hace un par de años unas compis y yo participamos en el hastag en twitter: #cuandoeraniña y compartimos recuerdos y risas. Comparamos la infancia de los ochenta con la de ahora. Confirmamos que son distintas y parecidas a la vez. La nuestra fue una niñez sin internet, ni consolas, ni tabletas, ni teléfonos móviles. Jugábamos stop, tocaíto (la "ere" le dicen los caraqueños), pisicorre, etc. Los peques de hoy están inmersos en un mundo repleto de tecnología, dispositivos táctiles, videojuegos y restricciones para salvaguardar la seguridad.

La jornada tuitera tiene dos temas infaltables: de qué te disfrazabas y qué querías ser cuando crecieras.  Aquí estallan las carcajadas y los asombros al pensar en nuestros trajes que se conservan solo en las fotos y en las aspiraciones profesionales de la infancia.

En cuanto a los disfraces, Disney nos dejó princesas para repartir. Vimos Cenicientas, Bellas Durmientes y Caperucitas Rojas tomando frescolita en ese festival de glucosa que son las fiestas infantiles. Muñecas, Fresitas, Pitufinas, Abejas Maya, Bellas Genios, bailarinas de charleston y de flamenco, payasit@s, y esqueletos estaban también en la lista. Decenas de madres ahorradoras zambulleron a sus niñas en el traje de ballet como disfraz y listo. Un trío de hermanas encarnaban a las chicas de Los Picapiedras: Betty, Vilma y Pebbles. La panda formada por “Los Superamigos" acaparó nuestro mundo: los armarios, las piñatas, las barajitas y los álbumes de fotos que hoy algunos quisieran romper. Mis amigos iban de El Zorro, Batman, Superman, Acuaman, Ultraman, Flash, El Hombre Araña, y hasta de Los Gemelos Fantásticos. No sé si el olor del plástico que tiene el empaque del traje produce algún síndrome o efecto narcótico, pero hay quienes se quedaban durante meses con las capas puestas, dormían con ellas y brincaban entre los muebles intentando salvar al mundo y luchar "por la justicia", pese a los gritos maternos de: "¡Hazme el favor de bajarte de ahí que no vas a volar y te vas a quedar sin dientes!". 

Mis amigos caraqueños me cuentan que los llevaban a un desfile en Los Próceres. Mientras tanto, en Puerto Ordaz, en mi particular Salón de la Justicia, yo levitaba con mi traje de La Mujer Maravilla que me compraron en la tienda “Infantiles Veruschka” del Centro Comercial Zulia y que me ponía con absoluta felicidad. Me metía en el personaje, imaginaba mi avión invisible y me encantaba el momento de maquillaje, cuando mi mamá me decía: “cierra la boca, estira los labios y no te rías”. Y yo me quedaba quietecita, oliendo el labial como si aquel cosmético estuviera a punto de concederme superpoderes. El toque final lo proporcionaba la colonia Chicco y listo, quedaba convertida en aquella maravillosa heroína (y olvidaba por un momento que era una niña asmática, con sinusitis y muchas alergias).
Cuando le conté esta anécdota a mi sobrino en unos carnavales, me dijo con socarronería:
-Pero tía, La Mujer Maravilla no es negra.
-¡Por eso se llama disfraz, mijo! -contesté enfurecida
-Te hubiera quedado mejor el de negrita -insistió.
.-Veo que no entiendes el concepto de disfraces, dejemos esto así -alegué.
Él solo tenía 6 años, claro.
Ahora tiene 14 y me dice: “¡Tía ,yo tenía razón!” ¡Qué atrevido!

Hubo niños que escaparon de los estereotipos de la tele y, de hecho, ni tenían ese aparato en su casa. Me ha conmovido en especial mi pana Douglas, que confesó que lo disfrazaban de “barbudo cubano” o del ayatolá iraní Jomeini. Me dio una ternura imaginarlo en un carnaval con su carita y su uniforme de Fidel diciéndole a su amiguito en la fiesta: “Superman, pásame una bolsa de boliqueso, por fa”. ¡Ay, qué cuchi!

La presentadora Mariela Celis siempre cuenta que la disfrazaban de El Jorobado de Notre Dame. Imaginarla da risa, pero… no me lo creo. De ser cierto, la madre  fue más despiadada que Cruela de Vil.

En mi época universitaria vi cómo la transculturización había llevado el Halloween a las urbanizaciones cerradas del sureste caraqueño, donde los niños iban tocando timbres y diciendo: “trick or treat”. El jocoso padre de una amiga no congeniaba con la idea y nunca tenía chucherías para darles, pero les contestaba: “¿Se saben los Chimichimitos? ¡El que me lo cante tiene premio!”. No hubo ganador. (Yo hubiera triunfado imbatible, claro, porque me sabía aquello de: "El coro corito tamboré".)

Lo que queríamos ser
Mi amiga Maryelina quería ser santa y empezó a dibujar sin salirse de la raya y a hacer la letra redondita para conseguirlo. También le gustaba la idea de ser carnicera. Más de uno quiso ser trabajador de estación de gasolina: “porque siempre tiene dinero en las manos”. Con ese mismo argumento junto al sonido de la registradora, se aspiraba a ser cajera de supermercado.

Martín, que es muy listo y creció en Margarita, quería ser “turista”, porque veía que se la pasaban muy bien, viajaban y hablaban muchos idiomas. Lo mismo pensaban las que imaginaron hacer carrera como azafatas. Una generación entera quiso ser astronauta. “Hasta que estalló el Challenger en vivo y nos traumatizó a todos”, me dijo uno de los que soñaban con pertenecer a la NASA. Miles de niñas quisieron ser maestras y llegaban a su casa mandoneando a los hermanitos y diciéndoles cómo hacer las tareas. Están los clásicos que querían ser médicos, veterinarios, dentistas, futbolistas, peloteros o bomberos (por aquélla canción de "cuando sea grande yo quiero ser bombero"). Alguna sorprendió y dijo: "quiero ser arqueóloga". 

Yo agarraba un tomo de la enciclopedia Británica, la abría en cualquier página y empezaba a simular que leía un poco, con la voz engolada, casi separando en sílabas y luego miraba al frente. A la cámara, pues. Estaba dando el noticiero. Noti-Gonzalera le puse. Para terminar decía con un sonrisa a medias: "Hasta mañana, amigos".  Quería ser Ana María Fernández, Marietta Santana, Alba Cecilia Mujica, alguna de las anclas del telediario de RCTV o Venevisión, porque me parecía que a las reporteras las empujaban mucho, según lo que veía yo en la tele. Era mejor estar sentada y con aire acondicionado. Por supuesto, que terminé siendo lo segundo. ¡Y vaya si me han empujado! Pero no importa. Ser reportero es una experiencia estupenda y los momentos agrios son compensados por la felicidad que da el ejercicio del oficio. Lo curioso es que, pese a que en mi infancia soñaba con las cámaras, en la universidad aquello no me gustó ni un poquito. Y me fajé solo con las teclas. Me parece sorprendente y aburrido a la vez que yo siempre supe lo que quería ser de mayor. Salvo lo de cajera de supermercado que me duró poco, nunca pensé en otra opción, periodista y listo. La culpa la tienen Clark Kent y Luisa Lane ¡Cosas de niños!

27 comentarios:

  1. Mirá, yo fui payasa, y es que ese era el disfraz más fácil de hacer porque en mi casa nunca había dinero, otra vez fui "Florista" para un carnaval en Cabimas por allá en el año 83, me pusieron una falda laaaarga roja con un tapete en el ruedo, una blusa blanca, sombrero y una cesta llena de flores de tela que mi mamá hacia con sus propias manos y no se ni como llegué a parar en una carroza del Concejo Municipal, y ya más grande en una fiesta de la familia me vestí de "ingeniera petrolera", una braga manchada de petróleo, botas de seguridad, salvavidas y casco, y colgando en un bolsillo unos guantes de tela manchados con el consabido tesoro nacional, claro si así es que tenia ir a tomar fotos en las plataformas petroleras y no fue dificil armarme el traje, me faltaba era el título de ingeniera, en cambio tengo el de reportera gráfica y casi tengo el de periodista

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    1. He oído lo de ingeniero petrolero a otros amigos zulianos. Hasta en eso son regionalistas ¡Estelares!

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  2. Mis disfraces de niña fueron bien variados, Bria: Fui Caperucita Roja, campesinita, bruja (mi amigo Antonio diría que ese es mi verdadero yo), Batichica (muy incómido con esa máscaras de fieltro), china y mi favorito de todos los tiempos: holandesa. Mu abuelo vino cargando con ese trajecito desde La Haya. Fue tan bueno que lo usaron mis primas y ahora está en manos de mi sobrina Clarisa.
    Eso si, habría matado por uno de esos disfraces actuales de princesas. Mis sobrinas lucen maravillosas con ellos. ¡¡¡Me quiero disfrazar de Rapunzel!!! O de Bella, Aurora o Cenicienta... ¡¡¡Quiero ser princesa!!!
    Si te digo lo que quería ser de pequeña, no te lo vas a creer: quería dar recetas de cocina por televisión. Mi prima Iraira y yo jugábamos a que eramos "las morochas", unas hermanas gordas que daban recetas a mediodía por Venevisión. Mi primo Gabio era el "camarógrafo". He debido ir por esos derroteros, seguro que ganaría más, sería famosa y trabajaría menos horas a la semana. También tuve mi etapa de arqueóloga, maestra y bailarina, pero la televisión siempre fue lo mío.

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  3. Que risa me da y que recuerdos me trae el post de hoy, en particular recordar a mi vecino Arturo, que ya ni se acordará de mí(debido a los 10 o más años que tenemos sin vernos), todas las tardes vestia "religiosamente" su traje de payaso verde con puntos blancos y la pajarita roja, lo mejor era escuchar al padre decir: Arturo cambiate que llegamos tarde a la "practica" de Beisbol!!, es decir le quitaban el disfraz de payaso pa ponerle el de "pelotero", creo que Arturo probó ser pelotero profesional pero una lesión de brazo lo alejo de ese mundo.....

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  4. Me he reído a carcajadas en la oficina con lo de tu sobrinito! Yo me disfracé de Pantera Rosa y de bruja, que recuerde, pero en realidad soñaba con diseñarme yo misma un disfraz súper original y rebuscado que nadie tuviera y coserlo yo misma, que si de Sol y Luna, pero mi mamá que era muy floja siempre me mateaba con un disfraz de Korda Modas.... por cierto, que quería ser diseñadora de modas... ah! también me vestí en 2 oportunidades de Michael Jackson para mis cumpleaños. Ese disfraz sí lo amaba con locura! Y por cierto, a los caraqueños también nos llevaban al Bulevar de Sabana Grande a desfilar y a cuanta plaza se pudiera ir a tirar papelillo libremente. Ahora los chamos casi no tiran papelillo sino "tángana".

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    1. ¡Korda Modas! ¿Cómo olvidar esa tienda en Capitolio? Por otro lado, ¿Michael Jackson? ¡Intensa!

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  5. ¡Ah, caramba! Pues yo nunca fui Súperman ni Batman, aunque siempre quise ser El Zorro pero no me tocó. Mi madre tenía la bendita costumbre de ponerme alpargatas, un pantalón caqui con la bota "arremangá", una franelita de rayas de colores y un sombrero pelo e' guama y ¡zaz! un oriental instantáneo. Al año siguiente, las alpargatas, el mismo caqui, el mismo sombrero pero con camisa blanca y ¡wapaz! llanero. Ah, pero #FuePeor cuando al año siguiente las alpargatas, el mismo caqui, el mismo sombrero la misma camisa blanca (pero esta vez anudada a la altura de la barriga) y un frasco de témpera negra y mi vieja pretendía que fuera un negrito de Bobures. No te imagináis la lloradera que monté para que no me vistieran así, y que conste que no era racismo, sino frustración, ¡Coño! Yo quería ser El Zorro alguna vez en la vida. Ese año me fui al cole en pijama y con la cara pintada de payaso. Mi primer acto de emancipación.

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    1. Jajaja. Que sepas que hubieras sido un Zorro perfecto. Con tu capa y tu antifaz ¡Veo que las madres zulianas son mujeres que resuelven!

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  6. Uno de mis escritos en la Universidad (esos ejercicios de "escritura libre")se titulaba "Yo quiero ser Clark Kent". Primero, me atraía la idea de cobrar un sueldo de periodista sin jamás escribir una noticia (creo que en solo dos de los choporrocientos capítulos de la serie de TV en blanco y negro, con George Reeves, salía Clark escribiendo a máquina) y la segunda era porque se necesitaban super-poderes para aguantar las clases-somnífero como las de Beatriz Sanz o Píriz Pérez. Una vez, pero ya grandecito, me disfracé de la Mujer Maravilla (en la época en que esas fotos no iban a parar a Facebook), pero mi disfraz más exitoso de todos, con el que gané dos concursos, fue uno de bebé con un pañal rosado.

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    1. ¡Quiero foto ya! (Lo de Clark Kent es para denunciarlo al sindicato o algo)

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  7. ¡Qué vacilón! De niño decía que quería ser ingeniero petrolero. Obviamente que no sabía nada acerca de esa profesión, pero durante nuestra niñez en el 23 teníamos un gran amigo que trabajaba en PDVSA que nos decía que haríamos mucho dinero. En lo que respecta a los disfraces, nunca me gustaron. Jejejeje

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    1. Qué curioso, lo de ingeniero petrolero es un tema recurrente. A Puerto Ordaz como que no llegó esa moda jeje

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  8. Me reí mucho con todo lo que pusiste. Así fue nuestra infancia a lo venezolano de los ochentas. Algunos de mis disfraces fueron: conejito, mariquita, mi bella genio y por supuesto la mujer maravilla!.. ah! y no olvidemos que no podía salir a la calle sin mi cintillo de antenitas...
    Quería ser veterinario, pero antes de eso me preguntaban y decía "soltera", pero mi mama me tuvo que explicar que "eso" no era una profesión... y hoy en día "heme" aquí: casada y feliz :)

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  9. ¡Qué vaina tan buena! no te imaginas cuánto me he reído. Excelente. Yo también soñaba ser cajera de supermercado y cada vez que veía una caja vacía aprovechaba y me sentaba en la silla a imaginar que marcaba los productos y precios (no había código de barras). Menos mal que cambié las teclas de la registradora por las de la computadora. En cuanto a disfraces usé el de arlequín, batichica, bruja y otros que mi mamá inventaba. Mi favorito era el de batichica, una malla que usé mucho tiempo en la casa para brincar y jugar a ser la heroína. Te felicito por esta excelente historia y por tu maravilloso blog. Un abrazo

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    1. ¡Gracias Adri! Abrazo recibido. ¿De qué disfrazas a los morochos? Besito

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  10. Santy (a.k.a. Martin el Turista)9 de agosto de 2013, 2:05

    Hola Bria, me dijo mi hermana que leyera tu post, en principio no sabia para que hasta que llegue a la parte de Martin quería ser "turista".... la verdad es que no pierdo la esperanza de conseguirlo, a lo mejor me tengo que esperar a que me toque el gordo de navidad (lo del Kino ya esta dificil). De todas formas te comento que tambien me disfrace de Oso Panda (con bolsa de boliqueso incluida) y de Zorro, por lo menos que yo recuerde, pero Paulita que se acuerda DE TODO, seguro que puede ampliar esta lista de disfraces.
    Un abrazo

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  11. La hermana del turista se acuerda tanto de esa frase que se la ha trasladado a sus amigos infinidad de veces, y hoy forma parte de este post. El turista era un oso panda muy tierno con su bolsa de boliqueso que no se la quitaba ni Mandrake el mago y con su disfraz de zorro también .. aunque alguna vez se quiso disfrazar de "flash el pargo" como solía llamar a Flash, que la verdad recordando las mallas rojas normal que la lógica de mi hermano el turista fuera llamarlo el pargo ;)
    Excelente post!

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  12. Hola Bria. A Anita la disfracé de conejita (no playboy!!!), fue una linda conejita de pantalones brinca pozos. Luego de bailarina, y el exitazo completo fue un disfraz de muñeca que tuvo por tres años seguidos, me imagino que por el narcótico del que hablas: Anita se ponía ese disfraz religiosamente después de ir al colegio, los fines de semana, etc etc... hasta que su humanidad no cupo más en el trajecito. Este año (con nueve de edad) la cosa se puso gótica y se disfrazó de Meivis, la hija de Drácula en "Hotel Transilvania", jajaja toda de negro, con maquillaje súper gótico y demás. Las cosas cambian... Excelente nota, como siempre Bria, me encantó!!!

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    1. ¡Gótica! ¡Oh oh veo venir a una adolescente intensa! Besito a ambas.

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  13. Yo cuando era niña soñaba con ser médico, es más, rompí varias muñecas mientras las operaba. La mayoría morían en la cirugía. Luego me volví soñadora y decidí estudiar para pobre, es decir, ser periodista. Lo peor del caso es que mi hijo Gabriel también quiere serlo. Me tocará convencerlo de que sea médico disfrazándolo con una bata blanca y un estetoscopio

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    1. Jaja. Lo que se hereda no se hurta, Mafe. Lo de médico le viene por el abuelo, pero lo de periodista le viene de ambos padres ¡Suerte con eso!

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  14. Jajajajaja, cómo me he reído con los comentarios “sin filtro” de tu sobri… Ahora que hago memoria, recuerdo que me disfracé de caperucita, muñeca, bailarina, ovejita, flor, etc… La cosa duró hasta que mi mamá me cantó las cuarenta y me dijo que no me metiera en más actos escolares porque estaba cansada de coser… En fin, entró en huelga… Ahora la entiendo y la compadezco… Menos mal que, en este lado del charco, hay muchas tiendas de chinos que te resuelven la vida… ; )

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  15. Yo quería ser cajera del Central Madeirense y animadora del Club de los Tigritos. Este último tuvo un rediseño por mi parte y de mis primas que teníamos un espectáculo que se llamaba showtime y yo "cantaba" como Shakira. Mi mejor disfraz fue el de mariposa que mi mamá estuvo semanas haciendo, con ese me gané el privilegio de salir en El Universal con el titular "En los próceres levantan vuelo las mariposas en carnaval" (algo así), siempre le digo a Luis que seguro fue él cubriendo el evento jajajaja. ¡Qué época!

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