miércoles, 11 de septiembre de 2013

El 11-S en Caracas

Van doce años y la memoria  de medio mundo es capaz de reproducir la escena de la caída de las Torres Gemelas una y otra vez, tal como la vimos en televisión. Cada aniversario, casi como un ritual del inconsciente,  repaso dónde estaba y todo lo que hice aquel día de 2001 en el que cambiaron muchas cosas . Estaba en 4º año de la universidad y  hacía mis pasantías en la hoy extinta revista Primicia. En esa redacción viví el terremoto informativo que fue aquello. Cambiar portada, temas, fotos, teléfonos estallando, secciones de Internacional vibrando. Yo llamando y escribiendo correos a mis amigos que vivían en Estados Unidos para que contaran su versión. En fin, movida periodística a tope, se diría en España. 

Año y medio más tarde, en marzo de 2003, el embajador de Estados Unidos en Caracas, Charles Shapiro y el alcalde de Baruta, Henrique Capriles hicieron un evento conjunto en el que tuvieron como invitado a jefe de una de la estaciones de bomberos de Nueva York. Yo acudí a cubrir la actividad para El Nacional. El resultado es la nota que comparto a continuación. Aunque no me gusta demasiado el texto, creo que el contenido expresa lo que se dijo en esa reunión. Espero que sepan disculpar los lugares comunes de una veinteañera que escribía con entusiasmo sobre un acontecimiento único. Por cierto, lector  ¿dónde estabas ese día?



Historia de hombres entre las llamas

Briamel González Zambrano

Mientras lavaba su carro, Dan Daly recibió la llamada telefónica de un amigo que le pidió que encendiera el televisor. Daly preguntó “¿Cuál canal?”. El sujeto respondió: “No importa”. Acto seguido los ojos de este bombero de Nueva York vieron en el transmisor el primer avión estrellarse contra una de las torres del Centro Mundial Del Comercio. El calendario marcaba 11 de septiembre de 2001.

Daly, que es jefe de las estaciones de bomberos de la gran manzana, se dirigió raudo hacia su lugar de trabajo. En la radio, la periodista reportaba: “En este momento veo el edificio cubierto de humo. ¡Oh, Dios mío! La torre desapareció”. Daly no podía creerlo. Aceleró el paso y llegó a la zona cero (lugar donde estaban ubicadas las Torres Gemelas): “cuando vi aquello creí que había aterrizado en otro planeta. El sol radiante se había ido para dar paso a la oscuridad. Le gente corría de un lado a otro llena de sangre. Cuando miré hacia las torres, sólo había humo. De pronto 6500 metros cuadrados habían sido devastados”, contó el bombero.

Guarda vídeos  y fotografías de los ataques terroristas. Cuenta que la espiritualidad se hizo presente en el lugar del desastre: “Acudieron personas de todo el mundo para ayudarnos con comida, ropa y con sus palabras. En una esquina había una mesa donde estaban sacerdotes católicos, protestantes y rabinos para cuando quisiéramos rezar. Oramos muchos veces, nos hacía falta. Incluso apareció un quiropráctico para hacernos masajes y relajarnos. Al principio nadie se le acercó porque no era un acto muy macho  (risas), pero después la fila era larga porque estábamos muy tensos”, relató Daly.



Ni un lápiz
Adentrados entre los escombros, los bomberos veían a diario verdaderos rompecabezas de cuerpos humanos. El recuerdo más vívido para Daly es el de una mano femenina con el anillo de matrimonio: “cuando la vi, seguí hurgando, pero sólo estaba la muñeca. Entonces pensé en su familia, en que nunca volvería a estar completa”, recordó el bombero, quien esperaba encontrar además computadoras, mesas, sillas, pero la realidad es que nunca hallaron ni un lápiz. Todo el material de las oficinas de las torres se evaporó con el fuego.

Durante los cuatro meses que duró la extinción del  incendio en la zona cero, los apagafuegos respiraron aire contaminado con sílice, asbesto, vidrio, polvo de cemento y otros tóxicos. En la actualidad, 300 bomberos están jubilados debido a las lesiones pulmonares originadas durante esos días.

Quizá lo más duro para Daly fue asistir a los 343 entierros de sus colegas caídos entre el fuego y las vigas: “hubo días en que fui a más de 10 sepelios. Ver todo ese dolor, las caras de los hijos, las familias destrozadas, fue muy fuerte”.

En su memoria, el jefe de estación conserva depositadas miles de historias de aquellos días. Entre las más entrañables está la de un bombero que no fue a trabajar ese día porque se sentía enfermo. En cuanto supo la noticia de los ataques, acudió a la estación, pero no había nadie. Tomó un equipo de trabajo y fue a la zona cero, pero antes dejó una nota que decía: “Voy al lugar del incendio. Si no regreso, díganle a mi esposa y a mis hijos que los amo mucho”. Nunca regresó.

Daly contó que estuvo en una escuela de California dictando una charla sobre el trabajo bomberil durante el 11S: “Los niños hicieron una fila para pedirme autógrafos, algo muy poco común para alguien del Bronx como yo, y la última niña de la cola no tenía lápiz ni papel. Cuando llegó hasta mí, me dijo que sólo quería darme un gran abrazo. Con sus bracitos se aferró fuerte a mi cuello.  Fui un gran momento para mi”.

Después de ese episodio, Daly tomó un avión y no dejó de pensar en aquella niña: “Pensé en lo asustada que se sentía con el mundo que le estamos dejando. Aunque suene una frase hecha, debemos trabajar para dejarle a los niños venezolanos, a los niños del mundo, un lugar para vivir del que se puedan sentir orgullosos”, dijo Daly, cuando ya las lágrimas de muchos en el auditorio se habían derramado incontenibles.

El bombero concluyó sus palabras diciendo: “Los escombros de la zona cero ya están limpios, pero la maldad del terrorismo no. Sabemos que no hay montaña, isla, orilla de mar que esté a salvo mientras esta plaga exista. Nunca debemos abandonar la búsqueda de un mundo mejor. Los hechos nos dejaron la sensación de que hay muchas cosas por aprender, entre ellas, la tolerancia”.

28 de marzo de 2003



13 comentarios:

  1. Yo, trabajando como pasante en Citibank, sí, en el Centro, en Carmelitas, justo en frente del BCV. Recuerdo que desalojaron a todo el personal del banco y nos mandaron pa casa...

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    1. Caramba! con desalojo y todo. En cambio yo, trabajando más de lo normal. ¡Si es que me he debido hacer financiera como tú! jeje

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  2. Iba conduciendo rumbo al trabajo cuando en la radio del auto escuché decir a María Isabel Párraga (periodista venezolana en la emisora Unión Radio) que una "avioneta" se había estrellado contra una de las Torres Gemelas. No me extrañó, porque eso ya había ocurrido antes, pero en el Empire State Building. Pensé que ese día tendría más trabajo que el usual, eso fue todo. Seguía en la cola cuando la misma periodista dijo que otra "avioneta" se había estrellado contra la segunda torre. Eso ya no era "normal", eso tenía olor a terrorismo. Al llegar a la redacción de "El Universal" de Caracas (hago la salvedad porque hay uno en Ciudad de México) vi las imágenes del Pentágono en llamas... Y lo único que pensé y dije en voz alta fue "Osama bin Laden". Un par de personas me preguntaron que qué o quien era, y les dije: "Si es el responsable, sabrán quien ese!. Y bueno, lo supieron. La gente llegaba a mi sección, la Internacional, a preguntar qué sabíamos de nuevo. Y yo les explicaba que las noticias no se escribían solas, que algo decente tardaría en llegar, pero ellos seguían llegando a preguntar... Mi sección volvió a la normalidad en cuanto a cantidad de trabajo como a mediados de diciembre. En ese tiempo ni hablábamos de tanta información que debíamos procesar. Toda la redacción escribió para las páginas internacionales entre el 11S y mediados de diciembre. Y por cierto, Bria, tu nota estuvo bien.

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    1. Me imagino las toneladas de trabajo porque también lo viví. El terrorismo nos ha dejado de recuerdo que cada vez que vamos a los controles de un aeropuerto hay que hacer casi un streap-tease. Un besito

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  3. Estaba en Colombia y también me enteré por la radio. Ese día tuvimos un evento con Horacio Serpa y se estaba esperando en Colombia al Secretario de Defensa de EEUU, Colin Powell. Recuerdo que le dije a Serpa "supongo que Powell ya canceló su visita, ¿no?". Y el me respondió: ¡No! ¿Por qué?".

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  4. Yo trabajaba en la redacción de El Noticiero Televen, haciendo la sección de espectáculos. La redacción quedaba dentro del mismo estudio y habían al menos 15 monitores que recibían la señal de diferentes canales de TV nacional y señales de satélite internacionales. Yo redactaba el lanzamiento de un diosco del grupo de música de cámara venezolana "Syntagma ensamble" y tenía audífonos puestos, estaba escuchando su versión de "El Diablo Suelto". El pana que se sentaba frente a mi se quedó viendo los monitores y con gestos me instó a voltear. Uno de los 15 monitores tenía la imagen de una torre impactada por lo que parecía ser una avioneta. Para eso momento, pensamos que sería la nota más curiosa del día. Poco a poco, todos los 15 televisores transmitían lo mismo y fue entonces cuando vimos el segundo avión impactar la otra torre. Adiós emisión meridiana, adiós Sintagma ensamble. Lo que siguió fue un avance especial que duró al menos 8 horas con Hector Matos (el ancla) guapeando y leyendo cablesque comenzaban a llegar a una velocidad brutal. Poco a poco, todos los redactores abandonaron sus secciones cotidianas y redactaban notas de lo que llegaba. Se le pasaban a Hector, las leía y la siguiente.
    Momento cumbre: Hector diciendo: "hay cientas de personas atrapadas, de seguro las autoridades las evacuarán en cualquier... PFFFFFFF: se cae la torre.
    The horror.
    Incredulidad en pasta pues.

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    1. ¡Los riesgos de estar en directo! Pobre Héctor. Y los de Sintagma Ensamble se quedaron sin espacio en TV. Puff

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  5. Yo estaba en Minessota. Acababa de terminar un curso de inglés que hice con dos amigas en la ciudad donde vivía mi hermana. Estábamos dormidas y sonó el teléfono: "Marisela Dile a tu papá que estamos durmiendo!!" Hasta que Mary nos llamó y prendió el televisor. Era increíble. Nos quedamos las tres sin palabras. Nerviosas. En pijama frente al pantalla plana que mi hermana acaba de comprar el finde anterior. Fue horrible. Silencio. No puede ser! Llamó mi hermana. Confusión total. Llamaron de Caracas. Silencio. Dábamos vueltas por la casa. Tan cerca no sabes qué hacer... no entendíamos nada... ver a esa gente lanzarse "Dios mío".
    volver al instituto era un shock la gente demacrada. La gente llorando en las iglesias. Los autobuses en silencio. Los bares sin música. Más impresionante fue ver cómo inmediatamente empezaron a emitir en la tele consejos sobre Cómo explicar esta situación a los menores de la casa. Mensajes de apoyo y unión a los Estados Unidos de América. Mientras por un lado había duelo, por otro mensajes políticos y de fuerza a los ciudadanos...
    El 12 teníamos pasajes para pasar 5 días en NY. La ciudad de mis sueños. No fuimos. Pero nunca olvidaré la imagen que se veía desde los pasillos del aeropuerto de NY. Un humo negro que sobresalía de un lugar de la ciudad. Y silencio. Mucho silencio.

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    1. Recuerdo que llamé a tu casa para saber de ustedes. Tus padres estaban de viaje. Me respondió Migdalia. Estaba muy nerviosa y me dijo: "Si sabes algo me llamas porque aquí no me han dicho nada". Me pasaba por la mente que podían estar ahí. Hasta que hablé con la sra Magalys y me dijo que estaban bien. ¡Puff! ¡Alivio!

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  7. Hace 14 años. A mi me parece que fue ayer. Era un día precioso, soleado pero sin humedad, yo entraba al trabajo esa fatídica mañana peleando con el taxista por la ruta que tomo. En cuestiones de minutos, esa charla me parecería absurdamente trivial. El edificio se encontraba a no mas de 10 cuadras de las torres. Nunca comparto esto, como muchos de los que lo vivimos tan de cerca, resulta muy doloroso.Aun hoy, no he vuelto a donde una vez dos bellas torres acariciaron el cielo.
    Vi el segundo avión estrellarse, y como en cámara lenta, recuerdo un silencio ahogante, la realización de que el primer avión no había sido un accidente...
    Logre hablar con mis padres por dos minutos para decirles que estaba bien antes de que las conexiones de celular cayeran por las antenas en las torres.
    Mientras le respondía a mi mama, desde la ventana , alcanze a ver el momento en que dos parejas de personas, saltaron a su muerte agarrados de mano , prefiriendo no morir quemados. Una imagen indeleble en mi alma para el resto de mi vida.
    Corrimos a ayudar, pero solo existía una nube blanca extraterrestre , caos y desolación. Los policías y bomberos nos mandaron hacia atrás... Ese día cerraron todo el tráfico de carros en la ciudad. Caminamos como zombies a casa por muchísimas cuadras, un mar de gente , en silencio, abrazándonos o de manos con extraños. Unidos en humanidad, en dolor, en shock.
    Las semanas y meses siguientes fueron de atender funerales de muchos, reuniones en casa con amigos " para demostrar que los terroristas no habían ganado " y nuestro espíritu de libertad seguían en alto- aunque me temo, mas como excusa para nosotros,era la única manera que nuestros corazones podían sobrevivir esa tragedia-
    Mientras escribo esto, la pantalla del teléfono se inunda de lagrimas.
    Puedo decirles, que por mucho tiempo después el espíritu de hermandad reino, vecinos que no se conocían formaron amistades verdaderas, amigos y familiares que por tiempo no se hablaban, reanudaron discusiones.
    Si algo podemos sacar de la muerte tan absurda de tantos inocentes, es a valorar lo que realmente importa. Y no solo cuando hay un aniversario de la tragedia.Dia a día, a pensar en la huella que dejamos por el mundo como seres humanos.A lo que podemos hacer para mejorar y ayudar. Y a cosas tan simple como dar un abrazo o una llamada a alguien aunque no lo necesite. Todos lo necesitamos. NUNCA un te quiero esta de mas.

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  8. Estábamos en casa recogiendo la mesa después de comer, y la tele, como siempre, encendida. No se nos cayó la vajilla de las manos porque de primeras pensamos que era el tráiler de alguna película...

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