jueves, 31 de octubre de 2013

No es país para piropos



Briamel González Zambrano

Voy caminando tranquilita por la acera. De frente viene un tipo. Me ve, extiende el brazo y empieza a decir: "Óle, Óle, Óle...". Le lanzo una mirada fulminante (como diciendo: "si no me dejas pasar...te vas a enterar). El sujeto se encogió de hombros y dijo: "Está claro que este país no está ni pa' piropos ni ná".

He puesto en mi estatus de FB el párrafo anterior. Se trata de un episodio verídico ocurrido este semana mientras iba al trabajo. Mis amigos empezaron a comentarme que he perdido la espontaneidad, la gracia, el salero, el guaguancó. ¡Me he quedado a cuadros! Casi me sugieren que invite al caballero a comer. Solo una muy solidaria me escribió: “Diles que tienes un trauma por el centro de Caracas” y otra más vanidosa ha dicho: “Cuando uno es irresistible toca soportar ciertas idioteces en la calle”.

La verdad es que los piropeadores son una especie variopinta. Pueden ser soeces, amables, románticos, cursis, procaces, alevosos y creativos. En casi cualquier ciudad de Venezuela abundan en todas sus variantes y te los puedes encontrar en cualquier esquina. Quizá por el clima y el humor tropical, siempre tienen las frases en la punta de la lengua y sacan risas o miradas amenazantes como la que le di al tipo el otro día.


En España es diferente. Hay menos lisonjeadores y, todo hay que decirlo, son mucho más tímidos y nada intimidantes. Quizá porque las mujeres no se aguantan y les dicen sus cuatro cosas si no les sienta bien el requiebro. Quizá porque la meteorología no los ayuda a decir cosas sobre las curvas de una mujer cuando ella está envuelta en tres camisas, una bufanda y el abrigo de turno. 

El hecho es que se me acusa de perder el salero, de ser cruel, abominable. ¡Cuando todo lo que yo quería era llegar a mi oficina porque estaba muertica de frío y este chico se me atravesó en plan torero en el ruedo! ¡Nojóse!

A los defensores del piropo les dejo este breve texto de Alberto Salcedo Ramos: Elogio del piropo 

13 comentarios:

  1. Yo he tenido que reconciliarme con los piropeadores. En Venezuela, solía huir de ellos, más por miedo a ser víctima de algún acto delictivo que por temor a lo que podía salir de sus bocas. Al llegar a España, lanzaba la misma mirada "fulminante" que tu lanzaste, siempre a causa del mismo miedo que sentía en las calles de Caracas. Pero un día iba con mi chico caminando por Madrid (agarrados de la mano), y un señor le dijo: "no te envidio... sino lo siguiente". Yo puse esa misma mirada "fulminante", y mi chico le respondió muy sonriente: "es que soy un ser afortunado". Desde ese día he aprendido a reconciliarme con los piropeadores,

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  2. Bueno, yo no sé si porque ahora ando menos a pie, o porque ya no trabajo en el centro de Caracas sino en el este, porque "la situación" tiene a la gente de mal humor por ahí, o porque los años me han golpeado (jeje, tono dramático) pero yo creo que el venezolano ha perdido algo de lo piropeador. Ya no los escucho con tanta frecuencia y hasta los extraño. Siempre recuerdo un señor que cuando pasaba cerca de RCTV me decía: "ay mi amor, es que usted es como una casita del INAVI: chiquitica pero con todas las comodidades". Yo quería ser antipática, pero siempre termina aguantándome la risa! Hace poco recibí uno hasta con propuesta de matrimonio incluida, y créeme, después de parida, se sienten tan sabrosos que hasta los terminas agradeciendo!

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    1. ¡Jo! Gaby, muy fuerte esto de "después de parida (...)los terminas agradeciendo". Jejje. ¡Saludos!

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  3. Bria: el último piropo que recibí fue el fin de semana pasado en un mall caraqueño (el CCCT), donde un hombre muy atractivo me brindó un alfajor en el Havanna Café porque "tanta dulzura tenía que ser recompensada". ¡¡¡Que bello!!! Y el alfajor estaba delicioso, por cierto. Pero hablando de piropos desagradables, un barbero cerca de mi oficina (tú sabes cual) nos acosa a todas, de palabra y a veces de hecho, sin distingos de edad, talla, etc. Un día de estos se me sube el siciliano y le doy su hostia...

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    1. El barbero es de lo peor...de lo último. ¡Pilas con el del CCCT!

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  4. Mi negritaaaaa!!! -jajajajjaa- me hiciste reír mucho. Sobre todo porque como tú, sobreviviente de nuestros pueblos donde el piropo abunda, la mirada fulminante es casi un mandamiento. Ahora que vivo en las antípodas comienzo a extrañar el piropito gracioso -debo admitir-. Esto me hizo recordarlo y reconocer que tenemos talento sin duda para eso. Te quierooooooo!!!

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    1. Me cuentas cuando vayas caminando por Sídney y te digan tu piropito en inglés y todo. Besito

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  5. mirá Rorra Briamel, me haceis el favor y dejá de patear a esos románticos españoles, que molleja chica como le pateas el romancero, bueno, ya te dije

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  6. Piropear es un verbo un tanto feo, aunque sea bonito el piropo. No se agradece su conjugación... Pero un halago o una palabra estimulante sobre el actractivo desplegado por una mujer hermosa, sea cual fuere su edad, es un acto de justicia. Confieso que algunas veces piropeo, (pues sí,he conjugado el verbo).

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    1. Consideraciones verbales aparte, es bonito que digas "halago" o "palabra estimulante", el tema es que los gestos, las palabras, muchas veces son lascivos y molestos. Un piropito inocente no sienta mal, pero sí cae fatal el sabroseo. Gracias por pasar por aquí. Saludos

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  7. Has perdido tanto el guaguanco, que le dices Salero a la sazón caribeña. Has perdido la sazón y la has cambiado por un aderezomas bien simple: Salero.

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  8. Hola! Me encanta la imagen. De dónde la sacaste?

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