jueves, 7 de noviembre de 2013

Irse y volver (primera parte)



En el librito que les conté en un post anterior encontré un texto que me hizo pensar en el impacto que significa volver al sitio del que te has ido.  Puedes regresar de visita o de manera definitiva. En ambos casos es una conmoción. En varias entregas hablaremos de los tipos de retornos. Veamos primero lo que cuenta el autor:

Irse y volver 
"Una cosa es el exilio y otra cosa es el éxodo. En el exilio lo ponen a uno de patitas en la frontera y el expulsado se va con su nostalgia a cuestas en busca de otra tierra, otros sabores, otra razón de ser. En el éxodo, en cambio, es uno el que se arranca, el que quiere ser otro. Sin embargo, exilio y éxodo tienen algo en común: el alrededor, al principio ilegible, que de a poco se aprende. Uno mira el paisaje como si fuera un simple repertorio y acepta los nuevos rostros como suma de instantáneas. La pasarela por donde llegamos se diluye en un suspiro y la vieja maleta nos pide que la abramos. Allí está el corazón del viaje. Conviene no extraviarlo. Hay que respirar hondo con los ojos cerrados y casi enseguida abrirlos por si acaso.

Empezamos a hablar a solas porque la nueva obsesión será no olvidar nuestra lengua. De pronto hablan otros y sorpresivamente sabemos lo que dicen. Con otro deje, claro, otro cantito, pero nos entra en los oídos como una bendición. Y ahí no más la añoranza se mezcla con la sorpresa, la melancolía con el asombro. Curiosamente el pan tiene gusto a pan y el dolor ajeno se parece al nuestro. 

¿Volveremos? Al menos los pájaros vuelven, o sea que tendremos que aprender a volar.

Bajo esta luna o bajo aquella, el beso de aquí se parece al de allá. ¿Volveremos? Habrá que regar con sentimientos las ganas de volver, cada una en su maceta"

Mario Benedetti en su libro  "Vivir adrede"






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