jueves, 20 de marzo de 2014

La raya amarilla



"Qué ladilla el gentilicio, qué ladilla de país, qué ladilla sufrir siempre". Esa fue la respuesta de un gran amigo cuando le envié el texto conmovedor de Laureano Márquez, "Efecto mariposa" . Y yo me quedé pensando en que casi cualquier ciudadano del mundo podría decir eso de su país. Quejarse, recriminar, pasar  momentos difíciles  debido a  la situación que atraviesa. Unos más que otros, eso está claro.  

Lo que nos pasa a los venezolanos, como a mi amigo del mensaje, es que la indignación agota. La capacidad de asombro desaparece unos días , pero vuelve a pasar algo (violencia, represión, ataques, detenciones) y de nuevo te deja con la boca abierta. Es un proceso  desgastante tanto para quienes lo viven ahí como para quienes lo leemos en twitter, lo vemos en la tv y lo hablamos por teléfono con la familia. 

Esta semana el carrusel emocional del país vino con censura a la prensa incluida. A una gran amiga y excelente profesional le tocó escuchar la frase: "Esto no se publica y punto". Y ella, jefa de una unidad de investigación periodística, dijo: "Hasta aquí puedo llegar yo". Tamoa Calzadilla renunció a La Cadena Capriles porque le tocaron la raya amarilla: la libertad de expresión. Parece una decisión obvia por lo coherente y lo consecuente , pero no lo es cuando te has dejado la piel en un trabajo durante décadas y has hecho la radiografía de centenares de casos que han conmocionado al país y cuando además quedan poquísimos espacios (y trabajos) para el periodismo independiente.

Siento, lo digo con dolor, que la prensa de mi país está acorralada, cercada, herida profundamente. No otorgan dólares para la compra de papel, han cerrado emisoras de radio y el canal de tv más antiguo, testaferros gobierneros compran medios y no dan la cara. Me pregunto si el chavismo o madurismo, no digo los poderosos, sino el de a pie, de verdad no quiere enterarse de lo que pasa en su calle, en el hospital donde va su familia, en el supermercado de la esquina de su casa, en la escuela de sus hijos, en el tráfico.

Mientras esto escribo continúan las protestas en diferentes ciudades de Venezuela, hay muchos detenidos, los estudiantes no cesan y seguimos sin saber en qué terminará todo que ya tiene mes y medio. Siguen pues los chicos y los guardias nacionales en las calles. Unos con piedras y otros con balas y bombas lacrimógenas. Aquí les dejo el reportaje de Laura Weffer que fue censurado por Últimas Noticias y que provocó la dimisión de Tamoa. Es el relato de lo que viene sucediendo desde hace 6 semanas en mi país. Y como han dicho ambas: El periodismo es primero ---> Lo que hay detrás de las guarimbas, por Laura Weffer














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