jueves, 3 de abril de 2014

Te vas haciendo


Cuando te vas lejos de tu país pasan cosas casi sin darte cuenta. Los niños que dejaste crecen  y tú vas adquiriendo nuevos hábitos, que antes te resultaban desconocidos, ajenos, de otra gente.  No hablo solo del vocabulario, ni de la entonación. Te animas también a querer y hacer otras cosas: tirarte a tomar el sol en un parque,  así no haya playa cerca (cosa de la que me burlaba cuando venía de turista, lo admito),  el fútbol,  ciertos cantantes y actores, alguna región para ir en verano,  bebidas, comidas que desconocías,  vestuario que nunca te hubieras puesto antes.

Como se dice aquí, “te vas haciendo”  a que vives acá y que puedes mezclar lo mejor de los mundos que conoces. Cuando hablas en segunda persona del plural, esa que nos enseñan en el colegio y no usamos, no te lo puedes ni creer. Me pueden oír decir: “¿Vosotros queréis ir? ¡Os va encantar!”. Es raro, pero te acostumbras y luego te sale espontáneo hasta que llega tu mamá de visita y te dice: “¿Qué te pasa, mija? ¿Quéjeso de vosotros y de os? ¡Ay no! ¿Quién es esta negrita? Me la cambiaron!”. Y te ríes y comprendes que se extrañe, pero son maneras de sobrevivir que elige cada quien. 

Les cuento todo esto (¿o debería escribir  “os cuento”? jeje), porque ayer vi la película Ocho apellidos vascos. Es una comedia romántica que atraviesa los tópicos españoles, los chistes regionales, las típicas riñas entre zonas geográficas muy diferenciadas en este país (algo así como poner a un gocho y a un oriental de pareja protagónica) . Iba con el temor de que no me diera risa, de que no pillaría nada. Fui con mi pareja (que es español) y me reí casi más que él.  Incluso me di cuenta de juegos de vocabulario y bromas que él ni se enteró.

Antes de ir al cine, quise pensar que entendería el argumento de la peli porque siempre tuve contacto con vascos (mis profesores del colegio de jesuitas) y que frecuento Cádiz, por lo que entendería las chuscadas andaluzas. El hecho es que me reí montones por eso y porque…me voy haciendo. Eso sí, no como pipas (semillas de girasol), ni me baño en la playa a cero grados,  ni como melón con jamón, ni tomo café con hielo, ni hago topless (toclés, dicen algunos).  Sin embargo, pues eso, que me voy haciendo. ¡Ah! y los que están de este lado, vean la película porque tiene mucha gracia y porque Sevilla y Euskadi tienen un coló especiá.


3 comentarios:

  1. Nena, hasta te haces con las pipas (un día de estadio o de bar cutre, sin darte cuenta), aprendes a soportar el agua helada si te permites vivir una temporadita en el norte, y te acercas tímidamente al topless si acaso viajas a algún destino donde naaaaaaaadie te conocerá, porque te das cuenta que naaaadie te mira (no importa si estás buenísima) ni te critica (si no lo estás), y a tu novio más bien le parece raro que no te atrevas (en vez de ponerse histérico machista latino) ... te haces hasta con eso, y al fin asumes casi con nostalgia que aquí ni desnuda te dirán eso que te dicen allá muy vestida, jajaja. Así nos vamos haciendo todos, y tú vas por ese mismitico camino. Un bico!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Yes! Gracias por pasarte y por este bonito comentario.

      Eliminar
  2. Bria: Cuando comprendes los chistes regionales ¡¡¡estás graduada!!!

    ResponderEliminar