viernes, 25 de julio de 2014

Llanto a Caracas


Briamel González Zambrano

Psst Caracas, es contigo. El año pasado te lancé por aquí  un cuento de por qué uno cree que no te extraña, pero en verdad sí que se te echa de menos. Lo que te tengo que contar ahora es reciente. De hace dos días. Resulta que fui a ver Azul y no tan Rosa, la película venezolana que ganó el Goya. Me habían invitado al preestreno y a proyecciones privadas y nunca pude ir. Total que el miércoles compré mi entrada en la Casa de América y de lo más contenta vi que en el ordenador de la cajera decía: “Azul y no tan rosa. Coproducción. Venezuela-España”. Yo he visto muchas pelis ahí y nunca había aparecido el nombre de mi país en esa pantalla azul donde uno debe elegir el asiento.

Después de la pequeña emoción inicial que me produjo ver a los actores hablando el mismo español que yo, me fue gustando la estética, el tratamiento del tema, me fui enganchando. Fue un shock ver a un fotógrafo trabajando con rollo y revelando. Es algo que no sé si aún se hace (en periódicos estoy segura de que no), pero para algo está la ficción.

Al margen de la trama, ahí estabas tú. Con un edificio que ubiqué en San Bernardino. Con tu  verdor. Con el miedo que da caminar tus calles por la noche. Con el taxista tracalero y grosero. Con el Teatro Municipal. Y bueno, te lo voy a contar porque cumples años…Hay una toma larga en la que aparece Colinas de Bello Monte, la autopista, los edificios, el edificio donde viví 7 años. Ahí estaba. En pantalla gigante. ¡En Madrid! ¿Me crees si te digo que me puse a llorar en ese instante? Ni el guionista se podría imaginar que alguien iba a chillar viendo aquello. Pues sí, yo misma. Lloré encogiéndome de hombros, con la mano en la boca para disimular y pensando en que mis compañeras de butacas creerían que yo estaba borracha o algo así.

Tampoco es tan difícil que yo llore. Soy de lágrima fácil, pero me puse a pensar por qué ese llantén con unas escenas tan caraqueñas. Hallé la clave. Fui en febrero a Venezuela y no pude subir a verte. Estabas encendida, con protestas, con trancas, con bombas, con GN, con detenidos. Todos me desaconsejaron que subiera a la capital. Una parte de mí siente que no fue, que le faltó algo a ese viaje. Claro, ese algo eres tú. Por eso lloré. Y cuando los personajes tomaron el coche y se metieron por la Autopista Regional del Centro pensé: “Venezuela, qué verde tan potente, pana”. Acto seguido también me dije: “En esa ruta mataron a Mónica Spear hace 6 meses”.

Caracas, chica, te me volviste un llantico ahí en plena película. Menos mal que después entoné las canciones de Melissa: “No soy una señora” y “A punto de caramelo” junto con Hilda Abrahamz. Cayendo esa cédula y las compañeras de butacas dirían: “Esta chica va fatal”.  Esas mismas doñas españolas  aplaudieron junto con la sala al terminar la película. Yo eso nunca lo había visto, me hizo ilusión porque al final estaban aplaudiendo el trabajo de un equipo venezolano.


Bueno te deseo felices 447, ¿oíste?. Me gustaría verte en más películas y sobre todo me gustaría verte en persona a ti y a mis amigos que siguen ahí, sobreviviéndote. 

El peor selfie de la historia. El poster y yo


2 comentarios:

  1. Oh amiga! Te leo y se me salen las lágrimas.... (que también soy de lágrima fácil). Te entiendo porque me hubiera pasado lo mismo... Te entiendo porque aunque yo no veo a mi Caracas desde enero, no hay viaje que no note cómo ha cambiado.... y a peor que es lo más triste... y vaya cómo duele...
    Pero bueno, un bravo a esta película y a sus productores y elenco... esa peli que aún no he podido ver pero muero por hacerlo... ¿quién cuida a mi hijo por dos horas???

    ResponderEliminar
  2. El día que a Panamá traigan películas venezolanas yo también lloraré, igual que vos, maginate si traen algo de mi tierra del Zulia, me dará un llanto largo.

    Te entiendo perfectamente, las nostalgias es algo nuestro, no se borran, caminan con nosotras, y soy de las que defiende la nostalgia, hace poco discutí con un recién llegado de Puerto La Cruz que dijo que odiaba al país y que eso no le pasaría, ya lo veré caer.

    ResponderEliminar