jueves, 11 de septiembre de 2014

Historias de reconversión


Briamel González Zambrano

¿Conoces a gente que tiene un trabajo estupendo, con un salario envidiable y a la que le gustaría salir corriendo para hacer otra cosa? Irse a vender artesanía en la playa, irse de safari a África y no volver nunca a la civilización, hacer un casting para una película en Hollywood, grabar un disco con las canciones que grita bajo la ducha. El caso contrario es más común. Personas que se están comiendo un cable, pero que sueñan, permanentemente sueñan con ser protagonistas, con inventar algo que cambie el rumbo de la humanidad, o con ser un chef tan famoso que la gente haga colas para ir a su restaurante.

Cuando eres inmigrante la caja de sueños viene en la maleta muy repleta. La abres y la tienes ahí como una estampita de la Virgen del Valle. Puedes contar con suerte y llegar a ese otro país y hacer lo que te gusta. Si eso no ocurre, oficios varios te eligen a ti y los haces mientras vas pensando en eso que has traído en la valija, en tu meta. Esto hace el viaje diverso, divertido, rudo y enriquecedor. Incluso puede pasar que en esos “trabajos de supervivencia” te das cuenta de que esa es tu verdadera pasión y te dedicas a ello.  

De ese tipo de historias va la conferencia Activa tu inspiración.  “Escucha tu voz interna, tus ideas, planifica y lucha por hacer lo que te realmente quieres ser ”. Más o menos así se puede resumir la hora de charla dictada por quien fue la voz de radio y televisión, esa que acompañó a muchos durante los 80 y 90 en las colas de Caracas: Eli Bravo.

El periodista y locutor venezolano visitó esta semana Madrid invitado por el Venezuelan Business Club, (una asociación con la que colaboro estrechamente y de que le me siento parte). Bravo habló sobre cambios en la manera de vivir ante una sala llena de compatriotas y españoles expectantes. Relató su travesía solitaria en barco por el Caribe durante cinco meses luego de un despido laboral y un divorcio. Un periplo que le dejó aprendizaje y que se convirtió además en un libro: Una ola tras otra.

Bravo, quien se fue de Venezuela en 1997, explicó entre fotografías  y razones científicas por qué los seres humanos cambiamos nuestro estado de ánimo, biorritmo y hasta mejoramos la salud cuando hacemos algo que inequívocamente nos apetece y disfrutamos. Puso como ejemplos a deportistas, artistas, cantantes que pueden pasar muchas horas dedicados a sus labores y no notan el paso del tiempo mientras ejecutan esa actividad. 

El público asentía. Reía. Incluso a alguna vi con el dedo índice sobre la línea inferior de las pestañas, con amagos de llanto cómplice, como diciendo: “Yo pasé por ahí. Dejé todo y me vine para acá a luchar por hacer lo que quiero y lo he conseguido”.  Durante su discurso, Bravo era consciente de que estaba diciendo algunas obviedades que nunca viene mal recordar: “Construye, comparte, agradece”. Decía: “Hay cosas que suenan cursis, frases hechas pero que son así”. Muchas cosas sabrosas de la vida tienen un alto porcentaje de cursilería. 

Confieso que durante el evento repasé muchas historias de amigos que estudiaron una cosa y ahora hacen otra muy distinta y que les ha dado la felicidad. También pensé en los que están atrapados entre cuentas por pagar y no se escuchan para descubrir su talento. Se empeñan en ser financieros, agentes de bolsa cuando en realidad hacen una pasta de rechupete. Aunque puede combinar las dos cosas, pero no se lo plantean porque piensan que solo Clark Kent puede ser periodista de día y superhéroe en horas extras. Pensé, claro está, en mi caso personal y en cómo he cambiado mis preferencias laborales y de vida, en las veces que he dejado de lado muchas cosas solo por estar escribiendo o leyendo, porque es de lo que más disfruto. En las ideas que he aparcado y las que he ejecutado.

Una amiga muy querida que estudió conmigo en la universidad ha pasado de ser periodista a ser directora de software de una empresa de servicios de salud en Madrid. Ella que no sabía ni minimizar el texto en el ordenador cuando éramos pasantes en un periódico en Venezuela. Ella que cada 27 de junio, día del periodista en nuestro país, lo celebra, pero el 28 también festeja el “día de los reconvertidos”. Porque para cambiar nunca es tarde. Y tú, ¿eres un reconvertid@?

PS: A los interesados en el tema de migración: vale mencionar que Eli Bravo es el director ejecutivo de www.inspirulina.com y que en esa plataforma están escribiendo historias sobre irse o quedarse en Venezuela. Las pueden buscar en la etiqueta #IrseoQuedarse . Hay relatos muy interesantes.





3 comentarios:

  1. Si, tienes mucha razón en lo que dices, me reconozco en tus palabras como antiguo inmigrante en Venezuela :)
    Besos y salud

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