jueves, 30 de octubre de 2014

Sueños de cárcel

Briamel González Zambrano

Esta semana hubo una noticia inédita en España. Cincuenta personas han sido imputadas como resultado de la investigación de la  “Operación Púnica”, que involucra a empresarios y políticos en una trama de corrupción administrativa y que ha develado  lindezas como noches de póker con prostitutas, coimas, paseíllos en helicóptero, viajes para cazar, sobornos, blanqueo de capitales, contratos sin licitación y todo con el dinero público, el de los ciudadanos, el de los contribuyentes.  En esta macolla millonaria hay representantes del Partido Popular,  el Partido Socialista Obrero Español, entre otros. Algunos alcaldes han sido apresados y han pasado sus primeras noches en calabozos. Ya empiezan a pagar fianzas de miles de euros. 

En medio de los titulares y de la adrenalina que veo en mis compañeros periodistas, mi cabeza empieza a dar vueltas y, cómo no, a pensar en Venezuela.  Imagino que un día cualquiera a un conjunto de jueces le da por hacer justicia y, mira tú,  la fiscalía empieza a investigar.  Aparece una lista de, digamos, 100 imputados.  Estarían funcionarios y empresarios corruptos y muchas pruebas para demostrarlo. Nada de cacería de brujas, nada de “vas preso porque me da la gana”.  

En la lista estarían escritos los nombres de esa gente que hemos visto enriquecerse impúdicamente con el dinero de la nación: mafiosos de Cadivi, bolichicos, militares encamionetados que sobornan, alcaldes cuyas irregularidades no pueden tapar ni sus madres y que la prensa ha denunciado incansablemente, gobernadores y ex gobernadores que actúan como líderes de bandas delictivas, funcionarios de rangos medios y altos que hoy son millonarios en dólares, empresarios enchufados, e incluso el muchacho bocazas que puede ser tu vecino, el marido de una prima lejana, o un conocido que trabaja para el gobierno y que dice a todo gañote que se compró una casa en la zona más cara de Florida (Estados Unidos)  de contado porque el crédito no es con él, que para algo está “robando a placer” (las comillas las pongo porque he oído esa frase).  Pues eso, todos en la lista, todos a pasar la noche en el calabozo y a enfrentar a una justicia que no esté amañada y que tenga pruebas contundentes de sus delitos. Todos sin conseguir pasaje ni poder fugarse en ningún avión de PDVSA ni de ninguna aerolínea. 

Hago este ejercicio pensando en la Venezuela y los venezolanos decentes. Los que no nos hemos robado un céntimo, los que sabemos qué es hacer una cola en el SENIAT, en las oficinas de Cancillería, en la Notaría, en el Registro Civil y más recientemente para comprar lo más básico.  Pienso  en un alto porcentaje de gente trabajadora que lo que quiere es que las cosas mejoren, que lo público sea de todos y no de quien le apetece robárselo. Pienso en quienes respetan el semáforo (de día, porque de noche hay que salvar la vida), quienes respetan el paso de cebra. Pienso en quienes no se colean en el banco. Para toda esa gente, ver la lista y a los imputados desfilando al calabozo, ver que la justicia funciona, a lo mejor sería un bálsamo. En fin. 



6 comentarios:

  1. Añádele a esa lista a los estafadores tipo La Vuelta que se dio en Maracaibo con reales de PDVSA también, por Panamá anda una disfrutando de lo que le robó a un pocotón de gente y quisiera ver el día que esté presa.

    Hay tanta gente que nosotras sabemos que está robando el erario público y en algún momento tendrán que pagar.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. La lista, lamentablemente, se puede extender ad infinitum

      Eliminar
  2. Excelente, negra. Y lo mejor de todo es que ambos sabemos que hay un país decente esperando la mínima oportunidad que se le presente para vivir de otra manera.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Peter. Saludos a tus oyentes, el pueblo trabajador de Venezuela

      Eliminar
  3. Aquí los de "Podemos" se deben de estar frotando las manos con fruición...
    ¡La que nos viene encima como ganen!
    Besos y salud

    ResponderEliminar