jueves, 6 de julio de 2017

Entre agobio y la ilusión de país

"Hay exilios que muerden y otros
son como el fuego que consume.
Hay dolores de patria muerta
que van subiendo desde abajo,
desde los pies y las raíces
y de pronto el hombre se ahoga,
ya no conoce las espigas, 
ya se terminó la guitarra, 
ya no hay aire para esa boca, 
ya no puede vivir sin tierra
y entonces se cae de bruces, 
no en la tierra, sino en la muerte". 

Pablo Neruda. "Exilios" de Cantos Ceremoniales 


Briamel González Zambrano

Amanecer con el teléfono ensangrentado cada mañana desde hace meses forma parte de la rutina de los venezolanos. No importa dónde vivan. Imágenes, vídeos, audios, inundan su móvil, sus redes sociales y sus pensamientos. Existen decenas de maneras de ayudar desde lejos, pero no hay ninguna fórmula disponible para arrancarse esta angustia, estos latidos, este sinsabor y sinsaber de cómo siguen los acontecimientos, las protestas, la escasez, la inflación. Este cóctel malévolo que nos quita el sueño y nos mantiene atentos.

Hay días que arrancan toda posibilidad de esperanza, encuentro, o luz. Días de tanta violencia que no lo puedes creer, que no lo quieres creer y que los escenarios conocidos, el acento de las personas y el agobio de tus familiares te confirman que eso está pasando allí, allí donde naciste, allí donde creciste, allí donde cubriste información. Hay días que son hartazgo porque no se ve solución posible. Entonces nos queda leer, escribir, escuchar cierta música, hablar con ciertos amigos y volver a leer. Resulta agotador tratar de explicar a los no venezolanos todas las aristas de este conflicto. Resulta aterrador, permítanme por favor este inciso audiovisual, ver la serie "Pablo Escobar: El patrón del mal" y pensar en el narcoestado instalado en mi país. Eso es un escalofrío en la espalda. 

El optimismo, sin embargo, es terco, caprichoso y vuelve como una olita suave. Vi a los padres de una amiga del colegio y me dijeron que el país se podría recuperar en 5 años. Ves a la gente luchando, dejándose la piel, soportando las adversas condiciones económicas e insistiendo con fe. Entonces dan ganas de abrazarlos y llega un respiro. Y así vamos, entre el terror y la luz, entre el agobio y la ganas de cambio, entre la hartera y la ilusión. Que gane la esperanza y que lo haga pronto. 



PS: Un par de cosas para cerrar:
"La Rorra en el teclado" cumplió 4 años el pasado 27 de junio. Gracias a todos ustedes, lectores, por seguir mis hileras de pensamientos, confesiones y digresiones. Gracias por sus comentarios, sugerencias y objeciones.  
Ese mismo día, la asociación Venezuelan Press celebró en España el Día del Periodista. Obtuve el tercer lugar en el concurso de relatos "Miguel Otero Silva". En el texto hablé de los medios y de los periodistas, de su papel ahora y en el futuro. Agradecida con Venezuelan Press por el reconocimiento. 


4 comentarios:

  1. Muy buena esa imagen del teléfono ensangrentado. Muy buena.

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  2. Se lo paso a mi gente en Venezuela. Eso es exactamente lo que sentimos de este lado. Gracias y felicidades por el premio, Bria.

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  3. Felicitaciones por ese reconocimiento sobradamente merecido.
    Y del sangrante tema, ya yo no quiero ni hablar, llevo ya año y medio esperando a una persona muy amada que le es imposible arreglar los temas económicos de allá y no puede venirse...
    Besos y salud

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